martes, 10 de marzo de 2015

Ignorando advertencias | RPH 3787

por Cornelio Rivera


No podemos ignorar advertencias, un dolor que persiste podría mandarte al hospital o a una muerte prematura. Los padres nos advierten de la importancia del estudio, los peligros de la vida y la importancia del trabajo. Jamás olvidaré la advertencia de mi madre a decir siempre la verdad. El semáforo en amarillo te advierte que la luz roja se aproxima; debes frenar. Las nubes anuncian lluvia y la puesta del sol, la noche. Los hijos también dan señales importantes, cambios en actitud o conducta, un bajón en las calificaciones, mayor ausencia de la casa. Estas advertencias, como una banderita roja, nos dicen con alarma: ¡cuidado! Se espera que atendamos las advertencias y procuremos evitar la dificultad que se anuncia. 

Pero sorprendentemente, muchos mueren sin ir al médico, aunque tengan síntomas. Algunos hijos consideran los consejos de sus padres pasados de moda, no pertinentes a la situación moderna. Ignorando las advertencias, producimos generaciones que no queriendo estudiar, recurren al robo o a la estafa o prefieren vivir de holgazanes y no trabajar con sus manos. Hay accidentes automovilísticos que pueden evitarse, si tan solo le ponemos atención a las señales de tránsito. Aunque las nubes y el meteorólogo anuncian lluvia, olvidamos el paraguas y nos mojamos. Los cambios en la actitud y conducta de los hijos, se ignoran, pensando que aquello es pasajero y que desaparecerá. Es increíble cuantas advertencias ignoramos. 

¿Has escuchado de la proverbial “escritura en la pared”? Cuando el rey Belsasar de Babilonia vio unos dedos escribiendo algo en la pared, nadie pudo descifrar aquello, excepto Daniel, quien le indicó al rey que era la sentencia divina por haber ignorado eventos que, como advertencias, le habían hecho ver su responsabilidad ante Dios (Dn. 5:24-31). Dice la Biblia que sus escritos “acontecieron como ejemplo para amonestarnos” (1 Co. 10:11), es decir, para que sean nuestra advertencia acerca de cómo Dios quiere que conduzcamos nuestras vidas. No podemos vivir como si no hubiera Dios y que no nos ha revelado su voluntad. Vivir así, es ignorar sus advertencias y exponernos al mensaje ya escrito como sentencia divina.

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jueves, 5 de marzo de 2015

Libre e independiente | RPH 3786

por Cornelio Rivera


El adolescente quiere ser independiente y no sentir que está bajo autoridad. “¡No me trates como a un niño!”, “¡Yo sé bien lo que hago!”; son sus expresiones favoritas. Pero rehusar autoridad, no es exclusivo de los adolescentes. El empleado, de cualquier edad, se molesta ante nuevas restricciones, al prisionero le disgustan las regulaciones y añora libertad sin limitaciones. 

El movimiento feminista tiene cierta renuencia a someterse a la tradicional autoridad masculina. Algunos oficiales de gobierno piensan estar exentos de ciertas leyes; creen que su posición les mantiene libres de sumisión a la autoridad. Tradicionalmente, el militar rehúsa someterse a la autoridad civil. También, toda nación se considera soberana, libre de control externo, gobernándose a sí misma, escogiendo su propio sistema económico, político y social. 

No solo los adolescentes desean autodeterminación, todos, en cualquier lugar o nivel, queremos actuar libremente según nuestro propio sentir o lo que consideramos nuestro derecho. Hay problemas cuando otros creen tener cierto derecho sobre nosotros y que desean afirmar su voluntad sobre la nuestra. Los padres no necesariamente comparten el sentir de sus hijos, también el jefe difiere con los derechos que el empleado reclama. 

La posición de la mujer en la sociedad, en lo laboral y en relación al hogar continúa debatiéndose. Lo que el funcionario o el militar piensan de su relación con otras autoridades y leyes, puede diferir de la opinión pública. Cuando los países difieren acerca de quién tiene derecho a qué, hay conflicto. Todos queremos actuar libremente, según creemos conveniente. Pero, ¿puede el hombre ser totalmente libre e independiente? La realidad es que nadie puede actuar independientemente sin entrar en conflicto con Dios. Él nos dice en la Biblia: “Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste” (Ro. 13:1-2). Eso es lo que piensa Dios de la independencia humana.

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martes, 3 de marzo de 2015

Egolatría | RPH 3785

por Cornelio Rivera


El emperador Augusto engrandeció a Roma, consolidó el imperio y aseguró las vías de transporte, conduciendo a dos siglos de lo que fue denominada la “Paz romana”. Fue experto en administración, comercio, propaganda y usó las obras de Virgilio, Horacio y Propercio para avanzar la posición imperial. Cuando algunos comenzaron a adorarlo como un dios, Augusto no se los impidió. El poeta Virgilio afirmó que según los dioses, Roma dominaría al mundo a través de Augusto, de quien Virgilio dijo, descendía del príncipe troyano Eneas, cuya madre, se creía, era la diosa Venus; esto dijo Virgilio del “divino” Augusto.  

El siguiente emperador fue Tiberio y después Calígula, este último era aún más vanidoso de su supuesta divinidad. Aunque no creía en los dioses, supuso que ser considerado divino, sería políticamente ventajoso. Calígula construyó un templo para sí mismo y una estatua, insistía que vistieran la estatua con ropas como las que él usaba, decía hablar con los dioses, susurrando a las estatuas en los oídos, y en una ocasión, hasta amenazó a Júpiter. Después de cuatro años como emperador, teniendo solo 29 años, Calígula fue asesinado.

En su obra “Juventud, Egolatría”, Pío Baroja escribió que: "con el egotismo sucede como con las bebidas frías en verano: cuanto más bebes, más sed tienes". Otros creen que las palabras más importantes son las relacionadas con las que denotan posesión, como por ejemplo: mí, me y mío. Egolatría, vanidad, presunción, soberbia; en cierto grado, todos nosotros las practicamos; unos más, otros menos, pero ninguno de nosotros escapa de esa realidad. 

Pocos tienen el poder y recursos, como para actuar como emperadores, pero cada quien es capaz de imaginariamente considerarse, no un dios nacional, pero si el diosito del barrio, de la escuela, del lugar donde trabaja, etc. Tenemos la tendencia a sobrestimarnos, especialmente si sobresalimos en alguna área, tal actitud es fácilmente reconocida y aborrecida por nuestros semejantes. ¿Qué reacción producirá esto en Dios?

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viernes, 27 de febrero de 2015

Presión, tentación, convicción | RPH 3784

por Cornelio Rivera


¿Cómo reaccionas cuando te ordenan hacer lo incorrecto? En su edición de diciembre de 1994, la revista “Pulse” publicó que las autoridades de una pequeña población en Latinoamérica, ordenaron a todos los habitantes contribuir a las festividades en conexión con la religión tradicional. Oponerse significaba tener que retractarse y firmar un documento, aceptando participar o ser expulsado del pueblo y perder toda propiedad. Veinte familias se retractaron, pero otras veinticuatro, rehusaron hacerlo. Entonces comenzaron los arrestos, persecuciones, interrupción del servicio de agua, impedimentos para usar el molino y dificultades para sacar sus animales a pastar. A unos los arrastraron, a otros golpearon y encarcelaron, pero varios, determinados a no violar su fe, permanecieron firmes ante la caprichosa orden que insistía en imponer tradiciones sobre ellos.

En otra revista llamada “Challenger”, en la publicación de febrero de 1995, se relata que un hombre de trasfondo chino, residente en Norteamérica, visitó la China cuando este país comenzaba a abrirse a la inversión extranjera. Allí, construyó un hotel y comenzó varios negocios, luego,  se presentaron oportunidades para hacerlo todo más fácil y rápido, si pagaba algo a los oficiales de gobierno. Él se rehusó a hacerlo porque era en contra de su ética. Un día tuvo una propuesta que le garantizaba cien millones de dólares anuales, todo era técnicamente legal, pero no netamente ético. En un artículo que escribió, él relata cómo luchó con aquello, pero concluyó que si habría de permanecer fiel a su fe, la decisión era definitiva, él no podía acceder al negocio.

Sea por orden o por tentación, hacer lo incorrecto es un continuo acecho. ¿Cómo mantenerme firme en lo correcto? El rey Nabucodonosor ordenó a tres jóvenes postrarse delante de la estatua que él había construido, y si no lo hacían, serían lanzados a un horno ardiente. Ellos contestaron: “He aquí nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiendo; y de tu mano, oh rey, nos librará. Y si no, sepas, oh rey, que no serviremos a tus dioses, ni tampoco adoraremos la estatua que has levantado" (Dn. 3: 17-18). Así mismo la Biblia asevera que: “Fiel es Dios… que dará juntamente con la tentación la salida, para poder soportar” (1 Co. 10:13). Si la presión o la tentación te llaman a hacer lo incorrecto, la convicción y fe en un Dios fiel, es lo que te mantiene firme en lo correcto.

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martes, 24 de febrero de 2015

Un reino permanente | RPH 3783

por Cornelio Rivera


Egipto, sus pirámides y literatura desaparecieron con faraones que no pudieron mantener un gobierno central del calibre que les precedió. Alejandro Magno de Grecia, conquistó el mundo; en el año 324 a. C. regresó triunfante de la India. Un año después, teniendo solo treinta y tres años murió; el imperio se desintegró. Roma floreció hasta el año 180 cuando murió Marco Aurelio. Tres siglos después, su poder y esplendor se desmoronaron en el Occidente.  

En el siglo VII, los mayas abandonaron casas, templos, palacios y ciudades para emigrar hacia el norte. Las ciudades desaparecieron en medio de la jungla y pasaron doce siglos para que sus ruinas fueran descubiertas y desenterradas. ¿Hubo alguna catástrofe o epidemia? ¿Algún cambio climatológico repentino? Lo cierto es que un día, el mejor período maya llegó a su fin. 

En el siglo IX, el islam se extendió al Occidente, Bagdad tenía un millón de habitantes, magnificentes edificios, una universidad y bibliotecas. Córdoba, en España, la segunda ciudad musulmana de esa época, tenía medio millón de habitantes, calles pavimentadas, iluminación nocturna, baños públicos, bibliotecas y una famosa universidad. La cultura islámica sobresalió en agricultura, comercio, geografía, literatura, física, química, medicina y matemáticas. Doscientos años después, los españoles, normandos y turcos, y después los mongoles, arrasaron con el progreso islamita de la edad media. 

Napoleón Bonaparte subyugó casi toda Europa, pero en menos de veinte años, fue derrotado en Waterloo en el año 1815. Hitler, con su “Tercer Reich”, puso a casi toda Europa bajo la bota nazi, pero tuvo su fin en el año 1945. La revolución bolchevique introdujo el régimen dominante en Rusia en el siglo XX, pero lo vimos desmoronarse cayendo con el muro de Berlín en el año 1989. Toda la grandeza, cultura, esplendor o poder del hombre, ha tenido y tendrá su fin, el poderío humano no es invencible ni permanente. 

La Biblia anuncia que “el Dios del cielo levantará un reino que no será destruido jamás” (Dn. 2:44), pero que destruirá todo poderío y vestigio de dominio terrenal humano. Esto sucederá cuando Jesucristo regrese a la tierra. Para que tú y yo participemos en ese reino, debemos prepararnos desde ya con la presencia del mismo Rey en nuestras vidas. ¿Estás listo?

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viernes, 20 de febrero de 2015

Menos de quien más esperas | RPH 3774

por Cornelio Rivera


Hay veces en las cuales, de quien más esperas, menos responde. En el siglo XVI, Francisco de San Román, de Burgos, España, fue enviado por su padre, en un viaje de negocios a Flandes, región que pertenecía a la Corona de España. Estando en Bremen, Alemania, por curiosidad fue a escuchar a un predicador, interesándose en el mensaje, Francisco creyó lo que había escuchado. Entonces, escribió a sus amigos en Flandes animándoles también a creer y se dirigió a ellos llevando literatura para compartirles, pero en el camino fue arrestado y encarcelado, luego, a sus interrogadores les habló acerca de la justificación por fe en Jesucristo. 

Sus amigos persuadieron a las autoridades de que la supuesta locura que le había dado era temporal, y así lo liberaron. Tiempo después, Francisco obtuvo una audiencia con Carlos I, rey de España, conocido también como Carlos V, emperador de Alemania y le presentó el Evangelio, luego, le solicitó poner fin a las persecuciones de los protestantes. Lo que obtuvo fue: ser encarcelado otra vez, entregado a la Inquisición en Valladolid, y ser condenado a la hoguera. Compatriotas, autoridades y amigos, quienes pensamos que responderán a nuestras convicciones, frecuentemente nos ignoran y nos desilusionan. 

Hispanoamérica se identifica y se reconoce como cristiano, allí esperaríamos apertura a las enseñanzas de Jesús y de sus Apóstoles expresadas en la Biblia, pero por cinco siglos la Biblia se consideró un libro prohibido. Hace menos de cincuenta años, se autorizó su lectura y se expresó alguna tolerancia, hacia los que ya por un siglo habían creído y proclamado sus enseñanzas. Pero la tradición de más de cuatro siglos no desaparece en una generación, y la falta de enseñanza bíblica no se corrige en unos cuantos años. 

Hoy, muchos consideran cualquier cambio en sus prácticas imposible, y nominalmente se aferran a sus tradiciones, sin que nada de lo que dicen creer afecte sus vidas diarias. Aunque ya no se queman Biblias, algunos aún la odian y la desprecian. Del mundo hispano, por identificarse como cristianos, se espera que reciban y practiquen la Biblia, pero en realidad muchos la rechazan. De quien más esperamos, menos responde.

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La evidencia | RPH 3772

por Cornelio Rivera


La evidencia en un juicio es para determinar la verdad, es la evidencia lo que vale y lo que nos convence. Si ya pagaste el alquiler, pero el dueño de la casa dice que no, presenta el recibo que diga "pagado por tal mes", y el problema se resuelve. En el siglo quince, pocos afirmaban que la tierra era esférica, Cristóbal Colón intentó probarlo navegando hacia el occidente para llegar al oriente. Aunque sus viajes en sí no lo probaron, abrieron el camino para explorar un nuevo continente. 

Años después, Hernando de Magallanes partió hacia el occidente buscando la ruta que Colón no había podido encontrar. Magallanes perdió su vida en una isla, pero sus compañeros de viaje continuaron y un pequeño grupo regresó a España habiendo pasado por el sur de África. El viaje tomó unos tres años, pero la evidencia estaba ante los ojos del mundo. La tierra era, en verdad esférica. Sin embargo, no toda la evidencia, por muy clara que sea, es bien recibida para el que no quiere creer. En el año dos mil de nuestra era, todavía existía una asociación que promovía la idea de que la tierra es plana. 

La Biblia es la fuente de evidencia que Dios nos presenta acerca de su persona y su plan. Jesús le dijo a la gente: “Escudriñen las Escrituras…ellas son las que dan testimonio de mí” (Jn. 5:39). Y también dijo: “Si no hago las obras de mi Padre, no me creáis. Mas si las hago… creed a las obras…” (Jn. 10:37-38). A unos discípulos les enseñó: “comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, les declaró en todas las Escrituras lo que de él decían” (Lc. 24:27). 

La Biblia y las obras de Jesús nos dan evidencia de su persona, los discípulos añaden su propio testimonio diciendo: “Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado, y palparon nuestras manos tocante al Verbo de vida… eso os anunciamos” (1 Jn. 1:1, 3). ¿Has leído y examinado esa evidencia? Hazlo, y tendrás evidencia de la verdad.

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