Mostrando las entradas con la etiqueta Individualismo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Individualismo. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de marzo de 2015

Libre e independiente | RPH 3786

por Cornelio Rivera


El adolescente quiere ser independiente y no sentir que está bajo autoridad. “¡No me trates como a un niño!”, “¡Yo sé bien lo que hago!”; son sus expresiones favoritas. Pero rehusar autoridad, no es exclusivo de los adolescentes. El empleado, de cualquier edad, se molesta ante nuevas restricciones, al prisionero le disgustan las regulaciones y añora libertad sin limitaciones. 

El movimiento feminista tiene cierta renuencia a someterse a la tradicional autoridad masculina. Algunos oficiales de gobierno piensan estar exentos de ciertas leyes; creen que su posición les mantiene libres de sumisión a la autoridad. Tradicionalmente, el militar rehúsa someterse a la autoridad civil. También, toda nación se considera soberana, libre de control externo, gobernándose a sí misma, escogiendo su propio sistema económico, político y social. 

No solo los adolescentes desean autodeterminación, todos, en cualquier lugar o nivel, queremos actuar libremente según nuestro propio sentir o lo que consideramos nuestro derecho. Hay problemas cuando otros creen tener cierto derecho sobre nosotros y que desean afirmar su voluntad sobre la nuestra. Los padres no necesariamente comparten el sentir de sus hijos, también el jefe difiere con los derechos que el empleado reclama. 

La posición de la mujer en la sociedad, en lo laboral y en relación al hogar continúa debatiéndose. Lo que el funcionario o el militar piensan de su relación con otras autoridades y leyes, puede diferir de la opinión pública. Cuando los países difieren acerca de quién tiene derecho a qué, hay conflicto. Todos queremos actuar libremente, según creemos conveniente. Pero, ¿puede el hombre ser totalmente libre e independiente? La realidad es que nadie puede actuar independientemente sin entrar en conflicto con Dios. Él nos dice en la Biblia: “Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas. De modo que quien se opone a la autoridad, a lo establecido por Dios resiste” (Ro. 13:1-2). Eso es lo que piensa Dios de la independencia humana.

[ Puedes escuchar la reflexión dando clic aquí (se abrirá una pestaña nueva) ]

Copyright © 2014 “El Camino de la Vida” | www.elcaminodelavida.org

Comparte en Whatsapp desde el Navegador de tu móvil

martes, 3 de marzo de 2015

Egolatría | RPH 3785

por Cornelio Rivera


El emperador Augusto engrandeció a Roma, consolidó el imperio y aseguró las vías de transporte, conduciendo a dos siglos de lo que fue denominada la “Paz romana”. Fue experto en administración, comercio, propaganda y usó las obras de Virgilio, Horacio y Propercio para avanzar la posición imperial. Cuando algunos comenzaron a adorarlo como un dios, Augusto no se los impidió. El poeta Virgilio afirmó que según los dioses, Roma dominaría al mundo a través de Augusto, de quien Virgilio dijo, descendía del príncipe troyano Eneas, cuya madre, se creía, era la diosa Venus; esto dijo Virgilio del “divino” Augusto.  

El siguiente emperador fue Tiberio y después Calígula, este último era aún más vanidoso de su supuesta divinidad. Aunque no creía en los dioses, supuso que ser considerado divino, sería políticamente ventajoso. Calígula construyó un templo para sí mismo y una estatua, insistía que vistieran la estatua con ropas como las que él usaba, decía hablar con los dioses, susurrando a las estatuas en los oídos, y en una ocasión, hasta amenazó a Júpiter. Después de cuatro años como emperador, teniendo solo 29 años, Calígula fue asesinado.

En su obra “Juventud, Egolatría”, Pío Baroja escribió que: "con el egotismo sucede como con las bebidas frías en verano: cuanto más bebes, más sed tienes". Otros creen que las palabras más importantes son las relacionadas con las que denotan posesión, como por ejemplo: mí, me y mío. Egolatría, vanidad, presunción, soberbia; en cierto grado, todos nosotros las practicamos; unos más, otros menos, pero ninguno de nosotros escapa de esa realidad. 

Pocos tienen el poder y recursos, como para actuar como emperadores, pero cada quien es capaz de imaginariamente considerarse, no un dios nacional, pero si el diosito del barrio, de la escuela, del lugar donde trabaja, etc. Tenemos la tendencia a sobrestimarnos, especialmente si sobresalimos en alguna área, tal actitud es fácilmente reconocida y aborrecida por nuestros semejantes. ¿Qué reacción producirá esto en Dios?

[ Puedes escuchar la reflexión dando clic aquí (se abrirá una pestaña nueva) ]

Copyright © 2014 “El Camino de la Vida” | www.elcaminodelavida.org

Comparte en Whatsapp desde el Navegador de tu móvil